“EL VIAJE”
Cuento de Terror ..(al Pedrice modo)
Como de costumbre llegué a la Estación con la antelación suficiente para no tener que apresurarme en tomar el tren, poder cenar en cualquiera de los Restaurantes que allí existen y, sin prisas, acomodarme en mi compartimiento del Coche-cama. Terminada la cena me dirijo al andén donde se encuentra, ya formado, el convoy que ha de llevarme a mi destino.
Me recibe a la puerta del vagón, una azafata perfectamente uniformada de oscuro, de grandes y profundos ojos, y tez, para mi gusto, excesivamente blanca, que con la sonrisa impersonal de todos aquellos que de forma rutinaria realizan su trabajo, después de las “buenas noches, Señor”, me pide el billete, y una vez verificado, me acompaña amablemente hasta mi departamento.
Nos despedimos y, antes de marcharse, me sugiere que si necesito algo pulse el botón rojo que en la cabecera de la cama, al lado de la puerta, podría localizar fácilmente.
- Así lo haré, señorita, muchas gracias y buenas noches.
Y desapareció por la puerta del final del pasillo, desliándose, más que caminando, sobre la moqueta gris que lo alfombraba.
El mozo entra para prepararme la cama, y mientras tanto me acerco a la coche-bar, en el que salvo dos camareros aburridos que esperan la llegada de posibles comensales, ocupo mi taburete en la barra.
Pido un cortado con leche fría, y ojeando la prensa, ya obsoleta, del día, empiezo a beberme lo que pomposamente, al dejar la taza enfrente mío, el Barman calificó como “su café Señor”.
Lo termino y regreso al departamento.
Del maletín saco lo necesario, y después de pasar por el cuarto de baño, me considero listo para pasar una noche de largo, profundo y reparador sueño.
A la hora en punto, el tren, suavemente, se pone en marcha.
Veo como los edificios y los monumentos bellamente iluminados del centro de la Ciudad, así como los neones multicolores publicitarios, pasan, lentamente, por detrás del cristal de la ventanilla, y poco a poco, a medida que el tren gana en velocidad, el paisaje que se me ofrece se transforma. Todo el lujo, todo lo moderno, todas las luces multicolores van desapareciendo gradualmente, y en su lugar las siluetas de las destartaladas y viejas casas de los suburbios van ocupando su sitio tras los cristales. Y en la soledad de sus lúgubres calles, muy de trecho en trecho lucen mortecinas bombillas en lo alto de viejas farolas Fernandinas con los cristales rotos....
Bajo la cortinilla, y con la música de fondo del siseo de las ruedas deslizándose sobre las vías, y el ulular del viento al pasar por debajo del vagón, poco a poco, plácidamente, me voy quedando dormido.
Al cabo de un tiempo un escalofrío me despierta.
Tengo frío.
Miro el reloj, sus números fosforescentes me informan que son las 3.46 horas de la madrugada.
Pienso que han apagado la calefacción, para comprobarlo toco el radiador; que raro, esta caliente....
Del altillo bajo un par de mantas, las extiendo sobre la cama, y posición fetal para mejor guardar el calor, procuro volver a conciliar el sueño.
El silencio lo envuelve todo, es tan patente que casi duele, incluso poniendo atención en ello, puede oírse.
Noto que pesadamente me voy quedando dormido, descorro un poco la cortinilla, y arriba, muy arriba, la Luna rodeada por un extraño halo azul, parece asomarse a la Tierra para responder a mi pregunta del porqué de tanto frío......
Pierdo la noción del tiempo y me sumerjo en un profundo sopor.
De nuevo un intenso escalofrío me recorre el cuerpo desde la frente a los pies, el frío que me invade es inmenso, y por segunda vez, ahora con mayor esfuerzo, logro abrir los ojos.
Miro la hora..., que raro, pienso, siguen siendo las 3.46 horas de la madrugada, y el silencio parece haberse agrandado. Sin saber por qué, me invade una extraña sensación de temor, de miedo ante lo desconocido, ante lo incomprensible e ilógico.
Recuerdo la recomendación de la azafata, y con gran esfuerzo logro pulsar el llamador del timbre rojo.
Al poco entra en el departamento.
A la tenue luz de las luces de emergencia, veo que va envuelta en una larga túnica gris que le llega hasta los pies, de amplias mangas, y tal vez por el frío que inunda el ambiente, la cabeza la oculta con una gran capucha del mismo color.
Su sonrisa la adivino distinta, y sus ojos me miran sin el brillo y vida que tenían a mi llegada. Le cuento mis miedos, mis temores, y quiero respuestas.
Me escucha atentamente, asiente de vez en cuando con la cabeza, y más mentalmente que verbalmente me dice:
- No puedo hacer nada. Solo, si quieres, puedo pasarte algo del “calor” -recalcó ésta palabra con retintín- de mi cuerpo al tuyo.
(Recordé que en casos extremos los montañeros pueden, abrazados y desnudos, darse calor mutuamente, y esperar así la llegada de la brigada de rescate).
Y extendió los brazos hacia donde, tendido, me encontraba.
Esperanzado alargué mis manos hasta aferrar las suyas......
Solamente al apretarlas para, antes del abrazo vital, empezara sentir su calor noté con horror que en ellas, y en toda ella, faltaba lo imprescindible para ese teórico traspaso de energía y calor humanos:
¡¡ NO HABÍA CARNE EN ELLA, SOLO ERA HUESOS !!.
Entonces la reconocí, supe quién era y lo que esperaba de mi......
Y me di cuenta de la aterradora verdad de mi situación:
¡¡¡¡ LLEVABA MUERTO DESDE LAS 3.46 HORAS DE LA MADRUGADA !!!

Hola!!
ResponderEliminarQué agradable leer este cuento, Pedrice :) Si me permites el inciso, le quitaría justo el final, dejándolo en "Entonces la reconocí, supe quién era y lo que esperaba de mi.." con eso creo que se entiende, no hace falta especificar qué ha sucedido :)
Gracias por compartir lo bien que escribes :)
Besos :)
Gracias Ana María por tu sugerencia. La acepto, y el "Original", finaliza de acuerdo a tu consejo. Da gusto tener lectoras cómo tu, que además de alentar, corrigen con esa bondad.
EliminarBesos.
Hola!
ResponderEliminarBueno, mis ideas no son correctoras sino orientadoras, reflexionadoras.. :)
Procuro ser así de amable siempre, me ha encantado eso de corregirte "con esa bondad", qué bonito :)
Besos :)
Me reitero. El original, archivado de acuerdo con tus reflexionadas sugerencias. Y sigue repartiendo bondad. Recogerás una magnifica cosecha de amigos.
EliminarBesos.