miércoles, 21 de marzo de 2012

LOS DUENDES DE LA NOCHE


Me dan envidia los espíritus burlones de la noche.
Vuelan sin vértigo, se mecen flotando en el viento, juegan con las estelas de los aviones, y se esconden detrás de las nubes cuando se sienten espiados.
Me dan envidia, si. 
Pueden llegar hasta tu ventana.
Mirar a través de los cristales, velar tu sueño, cantarte una nana, contarte mil cosas, y llenar tus sueños de historias preciosas.
Me dan envidia.
A veces quisiera ser duende, o alma en pena, de penas de Amor.
Voy a intentar ser duende. Te mando un beso de seda que llegue a tus labios, que roce tu cara, que llegue a tu pecho, que te de un abrazo, que cure tu pena, y muy despacito, se quede dormido, donde nace el Amor.


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